Julio 2008
Esta vez la crónica del viaje os llega un poco tarde, pero es que aunque parezca imposible, hay lugares en el mundo donde Internet es algo así como un lujo asiático o cuando menos algo innecesario.
Como ya sabéis esta vez lo que toca contar es : Memorias de África.
El viaje empezó de la mejor manera posible, es decir volando en primera, pedazo lujo que es eso de un viaje de 10h durmiendo tan ricamente en una camita, vamos, que te acuestas en Madrid y te despiertas en Johannesburgo (por gentileza de las influencias de un buen amigo, nos colaron en Bussines).
Y claro con dicho comienzo, el viaje sólo podía discurrir de una manera: de primera.
Nada mas llegar, recogimos el coche que habíamos reservado y nos fuimos pitando de allí, porque todo el mundo nos había dicho que en esa ciudad hay mucha delincuencia y que es bastante peligrosa, y como tampoco tiene nada que merezca la pena como para arriesgarse, nos fuimos; carretera y manta….
Nuestro primer destino: BLYDE RIVER CANYON. Una reserva natural impresionante, nos alojamos en un campamento en un entorno precioso, rodeado de montañas espectaculares, cascadas…y babuinos; enormes babuinos que se paseaban tan ricamente entre las cabañas a ver que podían pillar. (con gran riesgo por su parte de no ser pillados por nosotros, ya que se conduce por el lado contrario, con el volante a la derecha y además teníamos un pedazo cacharro 4x4 que parecía un camión).
Las vistas del cañón son maravillosas y además se pueden hacer recorridos andando por el interior (nosotros hicimos uno de 3h, estupendo).
Blyde River Canyon
Cerca de allí, hay un pueblo “Pilgrim´s rest” que fue uno de los puntos clave cuando se produjo en 1870 “la fiebre del oro surafricana”. Había minas y de allí salieron varias fortunas. Actualmente está muy restaurado y es monumento nacional, pero es tan pequeño (una calle nada mas) que tiene su encanto.
"Photoles"Blyde River Canyon
Después de dos días de naturaleza en vena, nos fuimos hacia el PARQUE KRUGER…¡No te puedes imaginar lo que es, hasta que estás allí! He tenido auténticos momentos de felicidad absoluta viendo las manadas de elefantes, búfalos, hipopótamos…además en esta época todos los animales están criando a sus cachorros es muy emocionante ver bebés de elefante mamando, de pequeños hipopótamos gorditos redondos redondos, las estilizadas jirafas…los juguetones cachorros de hiena…los miles de antílopes.
Bebe elefante amamantando
El primer animal que vimos fue a los 2 minutos de atravesar la puerta y fue una jirafa, a la cual dedicamos, cómo no, un millón de fotos; luego veríamos un millón de jirafas a las que no les hicimos ni una sola.
La primera jirafa
En algunos puntos del parque, provocan incendios controlados para evitar el peligro de que se produzcan los de verdad; la 1ª noche , teníamos uno enfrente de nuestro campamento, y en mitad de la noche, el fuego rojo ardiendo al otro lado del río, es una imagen única.
Fuego en el Kruger
Aquí estuvimos 4 días que fueron un placer autentico, además tuvimos mucha suerte y conseguimos ver a los “Big Five” es decir: elefante, búfalo, rinoceronte, león y leopardo. Se les llama los “5 grandes” porque son los más peligrosos de cazar. Se supone que ver el leopardo es lo mas de lo mas, ya que hay muy pocos y son muy difíciles de localizar.
Personalmente con los que más he disfrutado ha sido con los elefantes, son geniales, van en manada generalmente y han rodeado nuestro coche en varias ocasiones , pasando a nuestro lado en fila india, las crías son preciosas. He de decir que por delante de nuestro coche han cruzado todo tipo de bichos: cebras, avestruces, búfalos, antílopes, jirafas, elefantes, monos, leones, hienas…y podría seguir pero tampoco es plan.
En algunos puntos concretos te puedes bajar del coche y hay un camino como de 1´5m de ancho entre dos empalizadas que te lleva hasta un punto de observación. La primera vez que nos bajamos del coche, salimos corriendo hacia la puerta de la empalizada, creyendo que en cualquier momento nos comía un león ya que oíamos unos rugidos terribles, íbamos acojonados, por el camino y resulta que los terribles rugidos provenían de un lagito en el que estaban tan ricamente dándose un baño los hipopótamos y eran ellos los que metían ese jaleo. Esa fue nuestra novatada, porque luego te enteras que los señores leones, están unas 18h al día descansando o durmiendo y que para rato van a estar avisando de que están por ahí.
Se supone que por el parque se puede circular (máximo a 50km/h) desde que sale el sol hasta las 17.30h que es cuando se cierran las puertas de los campamentos y a partir de esa hora todo el mundo tiene que estar dentro de alguno de estos, pues para no perder la costumbre, adivinad quienes estaban todos los días a ultima hora corriendo a mas de 90km/h y llegando en alguna ocasión con las puertas del campamento cerradas???? Afortunadamente, nos abrían, nos miraba el guarda un poco mal y no nos decía nada más.
Pero claro, resulta que con la puesta del sol ( a las 18h es noche cerrada), todos los animales se “activan” y es cuando de repente te encuentras en la mitad de la carretera a los leones, y tienes que frenar y estar allí hasta que deciden moverse y dejarte pasar, o bien una familia de hienas y un montón de cachorros cruzados en la mitad, jugando o bien toda la familia de elefantes pasando en fila…etc, Siempre nos ha pasado lo mismo, estábamos tan contentaos que se nos pasaban las horas sin enterarnos y luego a correr…agobiados porque se cruzan todos los bichos continuamente y nos podíamos cargar a alguno.
Al cabo de esos 4 días, y con gran pena por dejar el Kruger, continuamos viaje.
BaoBad - Kruger
En total hemos recorrido unos 4.000km y ha sido muy interesante. El paisaje puede cambiar radicalmente de un lugar a otro; desde montañas altísimas, a llanuras eternas; de verdes valles y viñedos a plantaciones de bananas o un paisaje desértico.
El viaje de un sitio a otro, tiene su cosa, porque es un continuo pasar de gente andando por el arcen, en plena noche y no te queda muy claro de donde vienen ni a donde van. Pasas al lado de sus viviendas (por llamarlas de alguna manera) que son chabolas de hojalata, en la calle han encendido hogueras para calentarse, y eso en mitad de la oscuridad pues impresiona. A veces pensaba, como se nos pinche una rueda ahora , la hemos liado. En la zona norte del país, la mayoría son zulú (negros como el betún) y tienen unas facciones muy duras, además te miran como si hubieras matado a su madre y como si se estuviese planteando vengarse o no. Supongo que es un poco de todo: años de racismo, pobreza extrema, incultura..etc, pero la verdad es que a pesar de que no hemos entrado en grandes ciudades, notas un cierto “no se qué” en sus miradas. Si a eso le sumas que en algunos sitios que hemos parado para echar gasolina, la tienda estaba enrejada de arriba abajo…
Nuestro siguiente punto era BARBERTON, pero eso os lo cuento en otro correo porque por hoy es suficiente.
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